domingo, 22 de julio de 2012

KUAN YIN CAPITULO VI









                               
                                                          KUAN YIN




                                                         KUAN YCAPITULO VI
                                                               
                                                             


LA NOTA
Después de tanto salto, hay que estar alerta sobre donde se va a terminar. En sitios como un acantilado sobre todo. Aquel tipo sabe muy bien donde salta y sin lugar a dudas, ya estará bastante lejos de aquí. Seguramente no trabaja solo y alguien le estaba esperando muy cerca.
De repente, traído por el viento, un papel llega hasta mis pies. Me agacho a recogerlo y leo...
“lugar de encuentro a las tres. Stop
no esperar si no llegase a los dos minutos. “
Extraño mensaje, pienso. Sin lugar a dudas, no me esperaban a mi. Dibujado en carboncillo hay unas figuras de unos guerreros, parecen un viejo ejercito enterrado. No hay duda de las intenciones de la persona que busco, sobre todo si se tratase del ejercito del emperador Qin.

Tengo que capturarlo antes de que llegue hasta las figuras. Sepa o no la leyenda, no puedo arriesgarme a que alguien así pueda llegar hasta un ejercito. 







                                                   
























sábado, 7 de julio de 2012

final del entrenamiento- destinos fijados.

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¡Muerte es lo único que entiendes!

¨En este frio ataúd,

Solo faltas tú,

Amortajado te esperare…………………….¨

 (Carniceros del norte- las tres caras del miedo)

No me daba miedo, ella lo sabía y yo también.

Dos mujeres en el grupo de los guerreros de la luz, eso nos unió, aunque siempre sospeche que ella era demasiado ambiciosa.

Siempre lo fue y ahora lo sé, se sirvió de mí.

Para un guerrero no hay mayor suplicio que morir sin poder defenderse, morir mientras duermes.

Fue muy cruel y muy cobarde.

Mi corazón noto algo extraño, un grito en el aire, me estremecí.

Mire hacia fuera de la burbuja creada había alguien preparándose para verme, alguien que necesitaba verme, algo estaba mal en el mundo actual.

Ella había roto los sellos de los durmientes, había asesinado a todos menos a mí y aunque esta pregunta me hacía pensar y pensar, la realidad es que no tenía nada que decir, excepto porque no me mato a mí.

¿Mi vinculo con hades? No era posible que ella lo conociera.

¿Creyó que yo era más débil? Además de cobarde era estúpida.

¿Lo que insinuó el maestro era cierto? Como me iba a amar, ella no sabía lo que era el amor.

Una voz me saco de mis cavilaciones, era Alfonso.




- hemos de irnos, el grial está siendo usado, han creado un vinculo- estaba tan alterado que casi no respiraba mientras hablaba.




-¿la fluctuación donde esta ubicada?- dije poniéndole la mano en el hombro, este gesto pareció calmarle- vamos a ir pero aun no estoy del todo preparada este cuerpo no se había entrenado nunca, necesito algo más de tiempo, pero si lo están usando es porque saben que aun no estoy preparada- reí para mis adentros, si estaba preparada pero necesitaba que ella pensará que no- bien Alfonso, esta noche partiremos prepara todas tus cosas.
- ¿Pero dónde vamos?- Alfonso estaba muy nervioso, demasiado nervioso para ser inocente, toque su frente, el intento evadir mi contacto pero no pudo, entonces leí el vinculo él había dado ayuda y cobijo a la traidora, creía que era yo, es cierto ¿debía dejar este canal ¿abierto por ahora?.-
SI.
-         Te perdono, no sabias quien era- mentí pero el necesitaba mi perdón, como si eso sirviera de algo, para mí no existe el perdón del prójimo, solo tu propio perdón, pero a él le alivio- vamos recoge, nos vamos esta noche-.
Pareció aliviado y se relajo, por ahora Alfonso me era útil, ella creía que yo era débil si le perdonaba, eso era algo que me venía muy bien.

sábado, 30 de junio de 2012

KUAN YIN CAPITULO V









                               
                                                          KUAN YIN



                                                         KUAN YCAPITULO V
                                                               
                                                                    EL ACANTILADO  



Voy entonces dirección derecha por unas puertas con una indicación roja pintada . A un lado, hay otras dos puertas y un letrero que dice “ascensor”. Allí hay un grupo de gente que se encuentra esperando, decido no unirme a ellos y continuo por el pasillo. Llego hasta una sala ancha con muchos bancos en medio. No hay nadie sentado en ellos, ni tampoco en las ventanillas de cristal que se hallan en la pared. Escucho a unas mujeres hablar al fondo. Al acercarme , una de ellas se asoma por entre la puerta que se encuentra abierta.
  • ¿Se ha perdido? Si viene a pedir cita, ya tiene que esperarse a mañana. Hoy se han marchado ya.
  • ¿cita? Oh, si, le digo como dudando. Ya que no entiendo muy bien a que se refiere con eso.
  • Pues va a tener que irse pronto, ya que van a cerrar las puertas y luego no podrá salir por la puerta principal. Me dice la otra señora que hay dentro. Lo hace sin dejar de hacer su trabajo.
Muchas gracias, les digo y me marcho. Al pasar por el pasillo le noto. Siento la presencia de aquel hombre. Acelero mi paso y le veo al lado de la puerta de salida. Tengo que correr. No se me puede volver a escapar.
Al correr, le pongo sobre aviso y el se gira para marcharse. Hace un movimiento extraño con las manos antes de cruzar las puertas y una luz muy brillante en forma de circulo se forma en la puerta.
Antes de que se cierre el circulo de luz, lo atravieso de un salto. De repente, me veo en un lugar precioso. El mar azotando contra las piedras y su blanca espuma parece que juega mientras se va retirando, para volver a formarse con la siguiente ola. Yo, agarrada a unas rocas. Con la espalda húmeda por la fuerza del mar. Trepo hasta arriba del acantilado.
Una vez en lo alto, mirando al mar me relajo y me alegro de no ser un tronco de madera. De poder contemplar por un momento, la belleza de aquel lugar tan verde contrastado con el azul del mar.



                                                   
























domingo, 3 de junio de 2012

entrenamiento III- traicion




Ohh ¿no ves a lo que me refiero?
Tienes que escapar………..
Hay una verdad dura como el acero,
La visión nunca se desvanece………
(Dio: Holy driver)
Al principio este cuerpo dolía, pero tenía que ponerse a punto.
La primera semana era tan dura.
Pensaba, pensaba, la persona que nos había traicionado había sido mi mejor amiga, es difícil ser un ser de luz y máxime cuando eres mujer.
En aquellos años, la dureza de los entrenamientos, no estaba pensada para mujeres, desde el principio nos adaptamos a la dureza, las dos.
Los enfrentamientos, los insultos, eso nos unió.
Pero ahora veo, que ella era ambiciosa, muy ambiciosa.
Alfonso me miraba absorto mientras me veía  moverme con el bastón de luz hasta que conseguí que solo girara como yo lo necesitaba.
El viento traía sonidos en la noche, sonidos de soledad, de silencio, eso me entristecía, los siete habíamos sido hermanos, máxime tras las guerras de los palatinos, ellos querían el grial, nosotros no podíamos entregarles.
Ahora entiendo que ella era una palatina, siempre quiso ser la que más y mejor quedaba, frente a los maestros, frente a los compañeros, pisar era su nombre.
Bien pues ahora yo había vuelto y ella…………….respire hondo, estaba lista, lista, pero antes de conseguir el premio ella tenía que sufrir.
Sufrir como lustuf que murió apuñalado 90 veces por ella, mientras invernaba.
Como ams al que cortó la cabeza y la enterró para que no pudiera levantarse.
Sufrir como argus, al que troceo para que no pudiera volver a resucitar.
Como Crsitu, con una estaca en el corazón para que no volviera a latir.
Y como no, Fab us abrasado vivo, por el placer de verle arder.
Si mi querida amiga, ibas a sufrir, eso me daba una sensación de poder que pocas cosas me daban, la venganza uno de los grandes placeres de la lucha.
Un día me desperté, estaba en Irlanda, mis pies descalzos sobre la hierba, mire al frente, ella estaba allí.
Me acerque, el viento era suave y casi cálido, ella me miro y me dijo:
-me das igual, tengo cosas más importantes que hacer y pensar que tu.
¿Por qué los mataste?

´no tengo que darte explicaciones, ya nos veremos¨
Mi mano atravesó su pecho, ella se quedo en silencio mirándome y luego dijo, esto no es real, mientras iba desapareciendo…………………..cuando abrí los ojos, tenía en mi mano su pañuelo negro y morado, muerte eso es lo único que entiendes, pues bien

martes, 29 de mayo de 2012

KUAN YIN CAPITULO IV









                               
                                                          KUAN YIN


                                                                   



KUAN YCAPITULO IV



EL MAPA 
Es muy extraño encontrarse en un lugar construido con tantos y tantos pasillos, todos comunicados entre si, sin un mapa que me indique el punto en el que me encuentro.
Si esa especie de guardián no llega a aparecer, doy por seguro que ahora estaría cara a cara con el ladrón. Pienso que esa mujer tiene que conocer su paradero o saber donde se esconde.
Al llegar al final del pasillo me encuentro con unas escaleras, hay dos opciones, ir hasta el piso de arriba o bajar las escaleras. Prefiero primero bajar y conocer la parte de abajo. Bajo las escaleras y llego hasta una puerta, intento abrirla pero parece estar bloqueada. No hay más camino que volver a subir las escaleras y avanzar por el piso de arriba.
Según voy ascendiendo, se va escuchando ruido en la parte superior. Al llegar , salgo a un gran pasillo. Es muy ancho y hay mucha gente que entra y sale por una puerta enorme de cristal. En el centro del gran pasillo, me fijo en lo que podría ser un mapa muy grande del lugar. Al acercarme a mirar veo que se trata de un mapa del sitio llamado hospital La pirámide. En el plano, hay muchas plantas o alturas y los sitios están pintados con colores diferentes. Según el mapa yo me encuentro en algo llamado “puerta de entrada”. A mi especialmente me recuerda a un mercadillo por toda la gente que entra, sale o va de un sitio para otro. Muchas de las personas que entran se dirigen hasta unas ventanillas donde pone “información” y allí esperan formando una fila. Yo no voy a esperar esa fila, primero por no saber a donde tengo que ir y segundo, busco una persona a la que tengo que encontrar por sorpresa.

Fijándome bien en el mapa, su estructura se corresponde en forma de pirámide escalonada. Por eso se llamará así. Mantendré la imagen del dibujo en la memoria hasta que deje de ser útil y iré conociendo planta por planta hasta dar con alguna pista. 



                                                   
























domingo, 20 de mayo de 2012

entrenamiento II




Alfonso me comenzo ha hablar de vuelos, hacia escocia, pero con parada en Londres, que salia mas economico viajar de madrugada, yo le cogi de la mano y llame a mi dragon.

Cogia con tal fuerza mi cintura que casi me contractura todos los huesos, hacia fresco en el aire, fresco y humedo.

Note la observación de nuestro vuelo, si nos observaban y eso no era bueno, lo mio era predecible, sabian que iria al gran circulo, pero lo que no sabian es que mi vuelo habia variado, ligeramente.

No podia ir a donde iria, eso lo sabian y e irian a por mi, ademas tampoco podia hacer invisible a mi dragon eternamente, Alfonso me robaba mas energia de la esperada, el no era uno de nosotros.
Asi que yo ponia doble energia en taparnos a los tres.
Pronto llegue a un lugar especial, un glaciar, en este momento era el lugar mas seguro, sobre todo por que ya no tenia hielo, estaba cerca de casa y eso suponia mas ligereza y suavidad para todos.
Me acomode en el centro, en el mismo centro, una pequeña laguna brillaba bajo la luna.
-         Bella luna, cubre el cielo haz que el espejo de este limpido agua sea el mismo reflejo en el cielo.
Ya esta, nadie nos veria pero como un espejo veiamos a todos, a los escaladores que hablaban a gritos en lo que Alfonso me conto que era un campamento base para escalar el monte Almanzor.
Muy bien, este cuerpo tenia que sufrir un poco, me puse manos a la obra.

domingo, 6 de mayo de 2012

KUAN YIN. CAPITULO III



                               
                                                          KUAN YIN


                                                                   



KUAN YCAPITULO III

                                           EN EL HOSPITAL
Las idas y venidas de gente, se van sucediendo a una determinada hora. Parece que en la habitación en la que he conseguido los trajes, se empieza a abrir y a entrar mucha gente a usar los pequeños armaritos que contiene en su interior. Yo tengo que intentar pasar desapercibida entre ellos y no llamar mucho la atención. La piel de las personas que entran, para bien mio, no es igual en todos. Lo que no me gusta mucho es que entre si parece haber comunicación. Una persona se para a mirar dos veces, entonces aprovecho para salir de aquel cuarto y marcharme.

Salgo, nadie me dice nada, solo me miran. Yo sigo por uno de los pasillos. Quiero seguir a mi intuición que no suele equivocarse. Hay una mujer extraña que me mira. Ella no va vestida con las mismas ropas que llevan casi todos los que allí se encuentran. Noto una fuerte vibración.-

Cuando pasé por esa puerta, la imagen a la que seguía me parecia la de un hombre. Es muy extraño que haya cambiado de ser hombre a transformarse en mujer al cruzar hasta aquí. Puede ser que las cosas en éste sitio sean distintas.

Voy detrás de esa mujer, la sigo por el pasillo hasta que...

- Escuche señorita. Me dice un hombre alto y fuerte vestido con una chaqueta abotonada y unos pantalones a juego de color marrón. En la cadera, lleva colgando una vara negra. Por sus ropas, bien puede ser un guerrero o alguien entrenado para serlo. Cuando me ha llamado la atención, lo ha hecho poniendo su mano en mi hombro. Cosa que me ha molestado profundamente y más, porque la mujer ha desaparecido. 

- Si, caballero. ¿Qué quiere? Le

contesto mirándole fijamente a los ojos. Parece no

entender muy bien lo que le he dicho, por la cara con la


que me ha mirado. 
- Habla usted un poco extraño, señorita. Me imagino que no es de por aquí. Es para informarla de que no puede pasar más allá del cartel. Me dice señalando un cartel colgado que hay del techo.  En el cartel hay un dibujo con una mano extendida y un circulo rojo pintado rodeándola, cruzado con una linea roja. 

Después de mirar el cartel y hacer un esfuerzo

por sonreír me vuelvo para mirarlo. 


 -ah, usted perdone. No me fije en el cartel. ¿No hay otro

sitio por donde pueda pasar? Le digo. 


El me mira sorprendido y me dice

-No, no. Esos son los quirofanos. Hay no se puede pasar.

Estará usted muy preocupada. La llevaré a la sala de espera

de los familiares para que pueda estar más tranquila y allí la

informarán. 


Me hace una indicación con la mano para que le siga. Me

lleva todo el pasillo de vuelta para atrás y me mete en una

sala pequeña con muchas personas que hablan entre ellas.


Hay sillones colocados en las paredes. Una vez allí, el

hombre se da la vuelta y se marcha. Yo me asomo para

seguir con la vista para donde se dirige y una vez que ya no

lo veo, salgo y voy en dirección contraria.